Beneficios y virtudes del Yoga

¿Sabías que Yoga es Actividad Física?

El objetivo final del practicante de yoga es bastante ambicioso, pues consiste en alcanzar la plena realización en todos los aspectos humanos. Desde épocas ancestrales los yoguis comprendieron que esta búsqueda de la felicidad debía comenzarse por lo más concreto que tenían, esto es el cuerpo físico: aquello que podemos ver, tocar, oir; que a su vez nos comunica con el mundo exterior permitiéndonos percibirlo y que al mismo tiempo es lo único de lo que estamos absolutamente seguros que nos acompaña desde que nacemos hasta que dejamos este mundo conocido.

Así las cosas, el yoga enseña que debemos comenzar por el adiestramiento del cuerpo físico, aquel que vemos todos los días en el espejo, que nos lleva a todas partes, que nos permite expresar tanto nuestras alegrías como nuestros disgustos, nuestra euforia como nuestra calma; aunque esté cansado o radiante, enfermo o sano; tanto para bien como para mal es el primer instrumento con el que contamos. Es por ello que esta maravillosa disciplina indica que debemos ocuparnos del cuerpo físico como primera e impostergable medida, de lo contrario cualquier propósito por bueno que sea, cualquier promesa a uno mismo de cambio en no importa qué aspecto de nuestra vida será una pura ilusión que se desvanecerá en el tiempo.

Al decir: ocuparnos del cuerpo físico como primera medida, no significa que el yogui deba convertirse en atleta olímpico y después recién se ocupará de los aspectos mentales y espirituales. Decimos que comenzamos por el cuerpo físico porque es lo más tangible, pero como el hombre no tiene la materia separada de su mente ni de su espíritu, los cambios en el aspecto físico desde el yoga insiden indefectiblemente en los otros dos planos, y viceversa; en un principio será inconcientemente, pero a medida que el practicante se adentra en su práctica y la abraza como hábito de vida esos cambios se esparcirán por todo su ser como una bendición impartida desde lo alto.

¿Qué pasa si no me siento apto físicamente para realizar una actividad? Los dos únicos requisitos que debe reunir la persona para practicar yoga son: estar conciente (no estar en estado de coma, o los niños a partir de los cuatro o cinco años) y querer hacerlo por propia decisión; lo demás constituye un desafío para el profesor, por lo que no debe preocuparse el alumno. La aptitud física es todo un tema, del que se puede hablar horas. Afortunadamente el yoga lo pueden practicar desde los niños hasta los ancianos, desde los sanos hasta los enfermos, desde un atleta hasta una persona absolutamente sedentaria, inclusive hasta personas que tengan inmovilizada alguna parte de su cuerpo o carezcan de algún miembro, órgano o sentido (vista oído, etc). Las dos únicas condiciones son las que afirmé al principio; lógicamente el docente no puede darle la misma clase a un niño de cinco años, a una persona de setenta con insuficiencia cardíaca, a una embarazada y a un atleta olimpico de veinte años; por lo que deberá separarlos en distintas clases. Como ya dije antes también, el desafío es para el docente quien deberá recurrir a las diversas especialidades que ofrecen las escuelas de formación. Lo de la “aptitud física” la mayoría de las veces está más en el sentido de competitividad, propio del ser humano, que en la realidad; lo cual no es óbice para practicar yoga pues “el afán de competencia” ya sea como virtud o como vicio, al igual que los zapatos se quedan siempre fuera del salón de clases. Como se puede apreciar el panorama que ofrece el yoga es vastísimo, como el Universo mismo.