Beneficios y virtudes del Yoga

¿Sabías que Yoga es Armonía?

El bienestar es algo a lo que aspira todo ser humano y para lograrlo y mantenerlo es necesario una buena dosis de equilibrio. El equilibrio se puede traducir como armonía, en todos los sentidos: con uno mismo, con las personas que nos rodean, con el medio en el que estamos, con el trabajo que realizamos, con la sociedad en la que nos desenvolvemos, con los distintos roles que desempeñamos, con nuestra idea de Dios . . . y así podríamos seguir enumerando conceptos con los que sería bueno llegar a estar y permanecer en armonía, en paz, en amistad.

La manera de experimentar ese equilibrio es comenzando por uno mismo, o lo que equivale a decir: encontrar el propio centro. Si uno no está centrado, es decir si uno no está bien consigo mismo, todos los intentos de “estar bien” buscados en el afuera serán vanos. Podemos pasarnos toda una vida anhelando y consiguiendo cosas, personas, lugares, terapias, filosofías, etc. que no llenarán ese vacío existencial que nos provoca la no aceptación de uno mismo.

Yoga nos ofrece un camino a transitar en esta búsqueda, que inicia desde dentro del propio ser hacia afuera; búsqueda que puede durar toda nuestra vida, pero en ese camino iremos obteniendo beneficios y logros bien concretos, puesto que nos harán ganar espacios propios, de los cuales no retrocederemos.

Todo esto dicho así parece muy teórico y despegado de la realidad, pero por ejemplo ¿quién hoy en día no vive estresado, o experimenta un momento de estrés en el día? ¿quién puede decir que no le afectan las cosas que pasan en la propia familia, la comunidad, el mundo en el que vivimos? ¿quién está exento de apremios de algún tipo que le provocan ansiedad, angustia, culpa, miedos, etc? ¿quién alguna vez no recordó momentos del pasado en los que la memoria, tramposamente o no, nos hace creer que fuimos más felices que hoy? Si somos humanos es normal que nos pase algo de esto. Frente a estas circunstancias tenemos tres opciones: o las negamos haciendo de cuenta que no pasa nada y seguimos adelante arrastrando un tremendo lastre abusando para ello de nuestras fuerzas, las cuales a medida que pasa el tiempo se tornan cada vez más escasas; o culpamos a nuestro jefe, a los vecinos, la pareja, la enfermedad, los hijos, los padres, la suegra, la nuera, los amigos, la vejez, los gobernantes, al destino, etc. o bién nos paramos sobre nuestro propio eje y asumimos las circunstancias tal como son aceptando la realidad como un desafío para mejorar, en lugar de colocarnos en el papel de “víctimas indefensas” o de “super hombres o super mujeres” quienes no pueden recibir ayuda de nadie.

Como decía anteriormente, el yoga pone al alcance del practicante técnicas milenarias y a la vez muy simples, tan simples que las puede realizar cualquier persona, solo hay que estar predispuesto y ser perseverante. Mediante estas técnicas de respiración, movimiento, concentración, posturas, relajación, meditación; el yogui/ la yoguini va experimentando paulatinamente una transformación en su propio ser, que va surgiendo en forma absolutamente natural sin imposiciciones de ninguna clase ni a uno mismo ni a los demás y de a poco y sin estridencias se va convirtiendo en una persona que pese a sus problemas (que son más o menos los mismos que tenia antes) tiene una actitud positiva frente a la vida. El yogui verdadero jamás se rinde frente a la adversidad, por el contrario la toma como un desafío a vencer y pasar a un estadío superior.

Mientras practicamos yoga lo que hacemos es sintonizarnos con el universo para estar en armonía con uno mismo y con el mundo que nos rodea. Desde la parte física comenzamos a sentir nuestro cuerpo diferente, nos volvemos más fuertes y más flexibles; nos resulta más fácil calmar nuestras emociones como el enojo, la tristeza, la ansiedad; conseguimos relajarnos y obtener un sueño más reparador, nos convertimos en personas más alegres.