Beneficios y virtudes del Yoga

¿Sabías que Yoga es Mente?

El plano mental, o cuerpo mental es parte fundamental en el ser humano, decimos parte por nombrarlo de alguna manera, pues no es una “parte” que reside en determinado lugar y que está aislada del resto del ser, la mente está en todo el hombre. Retomando, decíamos que la mente es fundamental y a la vez amplia y extremadamente compleja. Muy a menudo solemos confundir los productos que arroja nuestra mente con los productos de la razón, y no son sinónimos. Nuestra mente, (sin ser la mente de un paciente psiquiátrico), puede confundirnos con sus conclusiones y hacernos creer que la conclusión a la que llega es una inferencia producto de un razonamiento correcto y en realidad puede no serlo. Desde que nacemos y mientras crecemos somos influenciados por la cultura propia del lugar y tiempo en el que asomamos a la vida. Esa cultura se maneja con una serie de creencias, tradiciones, costumbres, etc. que al absorberlas desde niños las tomamos como verdades absolutas, incuestionables e irrefutables; esto es así debido a que el infante no posee criterios propios que hagan de referente para considerar si tal costumbre obedece o no a la realidad. Prueba de esto es por ejemplo en ciertas culturas una cobra es un animal considerado peligroso al que hay que temer pues su ataque puede ser mortal; para otras culturas la misma cobra es un animal sagrado que representa a la divinidad. Si una persona perteneciente a la primera cultura se encuentra de repente con una cobra lo más probable es que su reacción sea huir despavorido o defenderse de ella mediante un arma si la tiene a mano; en cambio si se encuentra con el mismo animal una persona de la segunda cultura seguramente continuará su camino feliz y contento pues consideró a ese encuentro como una bendición divina. Esta diferencia de reacciones se debe a las distintas creencias que absorbieron estas dos personas, producto de las distintas culturas en las que se desarrollaron.

Así, nuestra mente crece y se desarrolla creyendo que frente a determinado estímulo corresponde determinada reacción, independientemente de que sea verdad o no, no juzgamos aquí la veracidad de las creencias. Pero cuando llegamos a adulto tenemos la posibilidad de comparar nuestras creencias, (es decir lo que hasta ese momento consideramos verdad con respecto a tal o cual tema) con otras y de sacar nuestras propias conclusiones. Cuando renunciamos a esa posibilidad de emplear nuestro propio criterio para llegar a nuestra propia verdad, allí es cuando estamos en problemas.

El yoga nos enseña que siempre hay más de una opción frente a un determinado problema, conflicto o simple decisión a tomar. Siempre podemos “elegir” y de hecho lo hacemos permanentemente, la diferencia es que no nos damos cuenta de que estamos eligiendo porque creemos que reaccionamos de determinada manera porque no se puede reaccionar de otra; y en realidad no es así, la verdad es que sí se puede reaccionar de otra manera. Por ejemplo si alguien viene y me propina un insulto frente a otras personas ¿cual será mi reacción? Para cierta gente la reacción será decirle un insulto más fuerte; porque seguramente piensa que si no reacciona de esa forma los demás pensarán que “no reaccionó” porque la única manera de reaccionar frente a un insulto es diciendo otro insulto pero más fuerte, de lo contrario queda como un cobarde o lo que es peor: le da la razón al insultador. Este ejemplo tan simple nos muestra el mecanismo de nuestra mente frente a nuestras creencias. El YOGA arroja claridad sobre nuestra mente para la toma de decisiones. Estamos tomando decisiones en forma permanente; decisiones que van desde lo más trivial y efímero hasta lo más complejo y trascendente. No estoy frente a la toma de decisiones solo cuando debo elegir mi profesión o con quién me voy a casar o a qué colegio voy a mandar a mis hijos o adónde me voy a ir de vacaciones este año. También estoy tomando decisiones cuando me pongo triste al punto de deprimirme cuando me despidieron del empleo, cuando me pongo nervioso porque mi empleado no hace el trabajo como se lo pedí, cuando bajo la ventanilla de mi auto para contestar con un insulto el encerramiento que me hizo el colectivero, etc., etc.

La confusión mental también se debe a que la mayoría de las veces estamos permanentemente evocando el pasado y trayéndolo al presente como si fuera “el presente” y no lo es. Lo mismo hacemos con el futuro: damos por hecho situaciones que sucederán en el futuro como si ya hubiesen existido y en realidad nadie sabe lo que sucederá en el futuro. Yoga nos enseña a entrenar nuestra mente para mantenerla en el presente.